¿Estarás si no te veo, cuando no te oiga,
cuando mire a la ventana y me deslice por su vidrio lentamente,
cuando caiga, caiga,
y se regocije la bóveda celeste
y ni el polvo se levante a mi caída?
Estarás.
¿Dónde?
Estarás.
jueves 8 de octubre de 2009
viernes 28 de agosto de 2009
Llorar a lágrima viva
Llorar a chorros.
Llorar la digestión.
Llorar el sueño.
Llorar ante las puertas y los puertos.
Llorar de amabilidad y de amarillo.
Abrir las canillas,
las compuertas del llanto.
Empaparnos el alma,
la camiseta.
Inundar las veredas y los paseos.
Y salvarnos, a nado, de nuestro llanto.
Asistir a los cursos de antropología,
llorando.
Festejar los cumpleaños familiares,
llorando.
Atravesar el África,
llorando.
Llorar como un cacuy,
como un cocodrilo...
si es verdad
que los cacuyes y los cocodrilos
no dejan nunca de llorar.
Llorarlo todo,
pero llorarlo bien.
Llorarlo con la nariz,
con las rodillas.
Llorarlo por el ombligo,
por la boca.
Llorar de amor,
de hastío,
de alegría.
Llorar de frac,
de flato, de factura.
Llorar improvisado,
de memoria.
¡Llorar todo el insomnio y todo el día!
Oliverio Girondo.
Llorar la digestión.
Llorar el sueño.
Llorar ante las puertas y los puertos.
Llorar de amabilidad y de amarillo.
Abrir las canillas,
las compuertas del llanto.
Empaparnos el alma,
la camiseta.
Inundar las veredas y los paseos.
Y salvarnos, a nado, de nuestro llanto.
Asistir a los cursos de antropología,
llorando.
Festejar los cumpleaños familiares,
llorando.
Atravesar el África,
llorando.
Llorar como un cacuy,
como un cocodrilo...
si es verdad
que los cacuyes y los cocodrilos
no dejan nunca de llorar.
Llorarlo todo,
pero llorarlo bien.
Llorarlo con la nariz,
con las rodillas.
Llorarlo por el ombligo,
por la boca.
Llorar de amor,
de hastío,
de alegría.
Llorar de frac,
de flato, de factura.
Llorar improvisado,
de memoria.
¡Llorar todo el insomnio y todo el día!
Oliverio Girondo.
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miércoles 29 de julio de 2009
jueves 23 de julio de 2009
.
Debiera poder dormir en vez de leerte
de escucharte
de no pensarte sino sentirte
De biera poder cerrar los ojos
y mejor soñarte
Debiera intentar sacarte de la cama
ponerte sobre la mesa
quitarte de mi cabello
dejar de contestarte
No debiera amarte ni regocijarme en el insomnio
¿Te dije que nunca hago lo que debo?
.
Debiera poder dormir en vez de leerte
de escucharte
de no pensarte sino sentirte
De biera poder cerrar los ojos
y mejor soñarte
Debiera intentar sacarte de la cama
ponerte sobre la mesa
quitarte de mi cabello
dejar de contestarte
No debiera amarte ni regocijarme en el insomnio
¿Te dije que nunca hago lo que debo?
.
miércoles 22 de julio de 2009
Cortesía de la poesía concreta
arreglo y desarreglo que uno y desuno vagaje de vagabundo en el viraje del mundo que dios que diantre te guíe entonces porque yo no puedo no me atrevo no puedo no bromeo no trueco no retuco sino que desmenuzo en mis ricillos en mis anillos en mis bolsillos en mis menos en mis nadas en mis penas en las antenas en las galenas en esas niñas más pequeñas llamadas niñerías como veremos verbenas azúcares azucenas o circunstancias someras todo eso lo sé no cuenta todo eso desconcierta no sé pero oye cómo canta loa cómo cuenta prueba como danza y no me pidas que te guíe no me pidas despidas que te guíe desguía ni que fe te pida que te fie y déjame olvídame lárgame desamárgame que al final yo la acierto que al final la revierto que al final yo la enmiendo y al cabo me reservo y se verá que razón tengo y se verá que tiene arreglo y se verá que eso está hecho que por torcidas vías fui deshecho que quien la cesta emboca asesta ciento si no guío no lo siento yo fui diestro siendo envés por la siniestra no guío porque no guío porque no puedo guiá y no me pidas memento mas mora en mi momento desmanda mi mandamiento y no hiles desafía y no confíes deshila que por sí por no por sino por mí prefiero el no en el signo del sí pon el no el la í del mí pon el no será tu mano el no
Haroldo de Campos, Galaxias
Haroldo de Campos, Galaxias
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martes 23 de junio de 2009
Esas metáforas tranquilizadoras
"Los dos lo sintieron en el mismo instante y resbalaron el uno hacia el otro como para caer en ellos mismos, en la tierra común donde las palabras y las caricias y las bocas los envolvían como la circunferencia al círculo, esas metáforas tranquilizadoras, esa vieja tristeza satisfecha de volver a ser el de siempre, de continuar, de mantenerse a flote contra el viento y la marea, contra el llamado y la caída".
Julio Cortázar, Rayuela, capítulo 133.
Julio Cortázar, Rayuela, capítulo 133.
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