(...) Nada está perdido si se tiene por fin el valor de proclamar que todo está perdido y que hay que comenzar de nuevo (...). Y así uno puede reírse y creer que no está hablando en serio, pero sí se está hablando en serio, la risa ella sola ha cavado más túneles útiles que todas las lágrimas del mundo (...). De una vez por todas sería bueno ponernos de acuerdo en esta materia. Hay quizás una salida pero esa salida debería ser una entrada. Hay quizá un reino milenario, pero no es escapando de una carga enemiga que se toma por asalto una fortaleza. Hasta ahora este siglo se escapa de montones de cosas, busca las puertas y a veces las desfonda. Lo que ocurre después no se sabe, algunos habrán alcanzado a ver y han perecido, borrados instantáneamente por el gran olvido negro, otros se han conformado con el escape chico, la casita en las afueras, la especificación literaria, el turismo. (...) Puede ser que haya otro mundo dentro de éste, pero no lo encontraremos recortando su silueta en el tumulto fabuloso de los días y las vidas, no lo encontraremos ni en la atrofia ni en la hipertrofia. Ese mundo no existe, hay que crearlo como al fénix.
Rayuela, capítulo 71.
domingo, 14 de agosto de 2011
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
.jpg)
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderSuprimir