sábado, 2 de octubre de 2010

Todo quedó en esta plaza
nuestro amor en las piedras otra noche derrumbada
el silencio vela como ataúd madre y hombre
entre las botas y escupitajos de los escoltas


y la vida se ensucia
escondida en los edificios
con el afanoso mendrugo
que nos queda del amigo que no alcanzó a huir


Todo quedó en esta plaza:


la piedra inmemorial del sacrificio
sacerdotes que olvidaron la pureza
y ciegamente buscan nuestro corazón:
sacrificado sin astucia
espontáneo y atraído por el placerantiguo de la guerra florida
ahora conoció el engaño y la pureza
germinará en la sangre la flor de la desconfianza


Todo quedó en esta plaza
tantas piedras lastimando el aire
tanta piedra que oyó el múltiple estertor
de muchachos y quedó en su raíz
la amargura y la dulzura de este silencio


(la luz precipatada en el cielo me descubre
y el efecto del día llega al dolor a través de la mirada
imposible olvidar
imposible quedarse muerto)


"Poema VI", Elegía de Tlatelolco, Abril y otros poemas, Carlos Montemayor

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