lunes, 13 de abril de 2009
Click
Pensándolo (cosa extraña) las inconstancias han crecido desde que interactúo abiertamente con el internet. Y es que siempre hay algo que ver, un icono donde hacer click, ¿cómo lidiar con lo infinito? Por eso Novecento prefirió explotar con el Virginian, por eso los ojos ardorosos y las ventanas abiertas (32 grados centígrados), por eso La tumba (el aburrimiento), el sonido click que inunda la cabeza. ¿Alguien ha visto ese revólver?
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Estoy de acuerdo con la crítica de las inconstancias, las posibilidades exponenciales que a cada click se abren en la Web, se parecen a la angustia existencial descrita por tantos desde el siglo XIX. Los dos momentos referidos, son perefectos para una analogía, es decir, mediados del diecinueve y los albores del tercer milenio. Ambos, momentos de cambios vertiginosos en cuanto a técnica que afecta, cambia, modifica (nótese, no dije, mejora, avanza o desarrolla, no quiero confundir los sentidos) incluso a la vida cotidiana.
ResponderSuprimirSin embargo, creo que otra analogía es prudente también pa' matizar, y lo digo como un adicto a la Web dedicado al estudio de lo social, la fotografía y la Internet. Se creyó que la foto era un reflejo fiel de la realidad, que la capturaba y preservaba, hoy se sabe que es una falsación, un estracto amañado. Así también, las posibilidades que se creen infinitas de la Web están limitadas a un espectro muy pequeño, las posibilidades son exponenciales, pero finitas, pues lo exponencial nunca llega al infinito.
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ResponderSuprimirJusto al estar aquí, puede ser que se pierda una fracción del nombrado infinito. Fracción encontrada en el mundo al que le damos la espalda cuando estamos frente al monitor. Y escribo "puede ser" para que no vayan a sonar dogmáticas las palabras de un ente cuyos esquemas mentales le hace ser, como dijo Kant: "todo respecto a la nada y nada respecto al infinito".
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